
Doctor, mi hijo creo que no come!.
Cuantas madres se hacen esta pregunta durante el desarrollo de su hijo.
Si anotáramos en una hoja lo que come al día, nos daríamos cuenta que por lo pequeño que es el estómago de un recién nacido, en la mayoría de los casos, come lo suficiente.
La alimentación del lactante, que abarca desde los primeros días hasta los 12 meses de vida, debe proporcionar un aporte adecuado de proteínas, hidratos de carbono, lípidos, minerales, vitaminas y agua para cubrir las necesidades propias de la formación de tejidos y del gasto energético.
Es de suponer que la madurez fisiológica de las funciones renal y del tracto gastrointestinal tardan varios meses en alcanzarse.
La leche materna es un sistema complejo en el que los hidratos de carbono se encuentran en solución, los lípidos en emulsión y las proteínas en suspensión. Si una madre se extrae la leche y la deja en reposo verá como se produce la separación de las fases, por eso hay que agitar bien antes de dar la toma. Esta leche puede mantenerse 48 horas en el frigorífico y hasta tres meses en el congelador.
Las ventajas de la leche materna son varias, reducen el riesgo de alergias, brindan protección inmunológica y antibacteriana, reducen la mortalidad y morbilidad neonatal y por supuesto, es un método económico.
Actualmente hay madres que deciden no dar el pecho, en este caso las fórmulas artificiales reproducen en cierta manera este aporte.


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